No estás obligada a consumir ni a comprar nada en el Black Friday. Te lo recordamos porque parece que esta no sea una opción, viendo el volumen de publicidad a la que se nos somete estos días. Pero NO consumir sigue siendo una opción y, por suerte, depende única y exclusivamente de ti. Si participar de una jornada de grandes descuentos a nivel global que lo único que buscan es el consumo masivo, impulsivo y a gran escala no está hecho para ti, aquí tienes 5 alternativas al Black Friday a tener en cuenta. ¡Toma nota!

¿Cuál es el origen del Black Friday?

Sabemos que esta jornada de macro descuentos viene de Estados Unidos y se celebra siempre el 4º viernes del mes de noviembre, justo al día siguiente de la festividad de Acción de Gracias. Pero, ¿cuál es su verdadero origen? ¿De dónde le viene el nombre de ‘viernes negro’?

Aunque existen diversas teorías, la más extendida asegura que el origen del Black Friday se dio en Filadelfia en los años 60. Esta ciudad quedaba literalmente colapsada por la gran afluencia de visitantes que accedían con sus coches porque querían disfrutar de las rebajas del día después de Acción de Gracias. Era tal el caos en la ciudad que la misma policía que se encargaba de regular el tráfico de personas y de vehículos que empezaron a llamarle “Black Friday”. Y no fue hasta mediados de los 70 que este término se popularizó en el resto de Estados Unidos.

¿Cuándo llegó aquí?

El Black Friday, como lo entendemos ahora, no hace ni una década que se ha instalado en nuestro país. Aún así, ha llegado por todo lo alto porque lo que era una jornada de solo un día se ha convertido ya en el “Black November” (noviembre negro). Si hace solo un par o tres de años escuchábamos hablar del viernes negro solo unos días antes de la llegada del día, ahora después de Todos los Santos empieza la cuenta atrás para esta jornada de descuentos masivos.

5 alternativas al Black Friday

1. Green Friday. Se celebra el mismo día que el viernes negro y su esencia es exactamente igual: Ofrecer descuentos el 4º viernes del mes de noviembre para incentivar las compras. Ahora bien, la principal diferencia es que, en lugar de comprar a grandes cadenas, promueve apoyar a pequeñas marcas locales, sostenibles y respetuosas con el planeta. Por eso, muchas firmas como las que encontrarás en nuestro directorio ofrecen descuentos a sus compradores, que van entre el 5% y el 15%.

2. Buy Nothing Day. Se trata de una huelga simbólica del consumo. Esta jornada, que coincide con la del Blakc Friday, es toda una declaración de intenciones. Nació en 1992 en Canadá de manos del artista Ted Dave y la organización anticapitalista Adbusters. Surgió como una reacción al consumo masivo que propone el Black Friday y en estos momentos se ha extendido ya por más de 60 países. Su filosofía es clara: Un objeto nunca nos hará felices porque lo único que puede hacerlo son las experiencias que vivimos.

3. Fair Saturday. Se celebra al día siguiente del viernes negro y los protagonistas son el arte y la cultura. Durante toda la jornada se programan actividades y espectáculos en los que se reivindica la cultura como elemento cohesionador a nivel social.

4. Giving Tuesday. Jornada solidaria, que se celebra el primer martes después del Black Friday.  Su propuesta es incentivar las buenas acciones de las personas. Por eso, propone la donación de alimentos, de dinero o, incluso, hacerse voluntario de alguna causa, entre otras acciones. El objetivo es aportar algo a nivel individual para transformar a nivel social y colectivo.

5. Swap Parties. Son encuentros de intercambio de ropa, complementos y accesorios. Persiguen un objetivo muy claro: Dar una segunda vida a aquellas prendas u objetos que tenemos olvidados en el fondo del armario. De esta forma, evitamos que se conviertan en residuos. Aunque en estos momentos no se pueden celebrar por las restricciones sanitarias, sí que puedes montar tu propia Swap Party en formato digital.

Te toca decidir a ti

Ahora ya conoces las 5 alternativas al Black Friday, ¿con cuál te quedas? Cada una de ellas tiene defensores y detractores, pero aquí lo importante es que decidas cuál encaja contigo y con tus valores. Porque, por suerte, practicar un consumo consciente los 365 días del año solo depende de ti y de tu voluntad.

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